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lunes, 10 de junio de 2019
lunes, 26 de noviembre de 2018
LUNES DE ENTREVISTA
Paola Cubillos, médica e investigadora:
“Estoy ayudando a generar conocimiento. No quiero que el cannabis se convierta en un tratamiento alternativo”.
Salud Responsable entrevistó a la médica e investigadora Paola Cubillos, graduada de la Universidad del Rosario y del Canadian College of Naturopathic Medicine en Medicina Naturopática. Mediante su práctica clínica en Canadá tuvo la oportunidad de conocer íntimamente el sistema de cannabis medicinal canadiense, y apreciar los efectos clínicos del uso de cannabinoides en diferentes patologías. Al reconocer los efectos del cannabis en el tratamiento del dolor de sus pacientes, entendió que va mucho más allá de la sensación física. Adicionalmente, realizó estudios formales de medicina cannabinoide en el Medical Cannabis Institute y de medicina funcional en el Institute for Functional Medicine. Actualmente trabaja en la investigación enfocada en cannabis medicinal en la Clínica Las Américas de Medellín, Colombia, y forma parte del Comité de Ética en la Investigación del Canadian College of Naturopathic Medicine en Toronto, Canadá.
Paola Cubillos, MD
En Twitter: @drpaolandmd
Contexto
"El cannabis es una planta que crece
como maleza, muy fácil. Se cree que en Colombia lleva más de un siglo. Aunque
hay quienes creen que es una planta autóctona de América, fue traída de la
India y la China, donde se empezó a investigar sobre sus propiedades
medicinales hace cinco mil años. Los textos de la medicina china y ayurveda hacían
referencia al cannabis con fines medicinales. Esa tradición fue migrando hacia Occidente;
llegó a Europa, donde médicos ingleses se interesaron por descubrir sus
propiedades y de allí saltó a Norteamérica y luego se propagó en Sudamérica.
A principios del siglo pasado, el cannabis estaba excluido en la
farmacopea de Estados Unidos, aunque se había incluido en la británica, con
propiedades ansiolíticas, para tratar neurastenia, histeria y todas esas
enfermedades que se conocían antes. Posteriormente, su uso comenzó a ser reprimido,
incluso se demonizó, hasta el punto de sacarlo de la farmacopea. Esto se debió
a que los trabajadores de la China y de Latinoamérica (mexicanos y
afroamericanos, principalmente), empezaron a consumir la planta de manera
recreativa y la gente se alarmó.
Fue parecido a lo que ocurrió con el alcohol, pero
éste tuvo un lobby mucho más fuerte
para volverse legal. El cannabis no se volvió legal sino hasta que
surgieron los movimientos en los que precisamente los pacientes lo reclamaban
porque les ayudaba a tener una mejor calidad de vida, a recuperar el apetito;
entonces decidieron revisar las propiedades medicinales. Estos pacientes
impulsaron los movimientos que han causado el renacimiento del cannabis a escala
mundial.
Canadá, país donde he vivido, tiene una regulación de
cannabis medicinal hace más o menos quince años. Ésta se dio por un paciente
que decidió instaurar una demanda ante la Corte Suprema invocando su derecho a adquirir
la medicina. Hasta el presente, en el que Canadá ha legalizado el cannabis con
fines recreativos para adultos, que consiste básicamente en darles acceso a un
tipo de cannabis de diferentes concentraciones de cannabinoides, que ha sido
estandarizado, cultivado con unas medidas muy controladas, según las cuales no
se pueden utilizar ciertos pesticidas, y se debe saber exactamente el contenido
de THC (como saber el contenido de la cerveza o el vodka). Así pasó en Canadá y
pasa en Uruguay, aunque en este país la reglamentación está un poco más demorada.
En Colombia, el senador Juan Manuel Galán, quien impulsó
la ley de cannabis medicinal en el Congreso de la República, me contaba que tuvo un familiar que padeció las
últimas etapas de cáncer y tuvo que sufrir un dolor intenso; luego usó la
marihuana y obtuvo muy buenos resultados. Empezó a preguntar y conoció varios casos
de mujeres que tenían hijos con epilepsia y los estaban tratando con marihuana
medicinal artesanal. Se interesó más en el tema y descubrió que, así como en
Canadá, en Colorado se había aprobado el cannabis medicinal. Se enteró de los
usos medicinales que tiene y así fue como impulsó la Ley de Cannabis Medicinal
en Colombia.
La razón por la que se hace la distinción entre cannabis
psicoactivo y no psicoactivo es que el primero tiene licencias más estrictas,
debe cumplir más requerimientos. Al mismo tiempo, la legislación no permite en
este momento que se use la flor seca para medicina. Ésta es la que tiene los
componentes cannabinoides y se usa para formar los cigarrillos de la marihuana,
que se usa con fines recreativos e ilegales en este momento en Colombia. Todo tiene que ser transformado, procesado de alguna manera y la que ha
resultado más fácil es el aceite. Estas flores de varias matas de cannabis se procesan
hasta obtener un aceite, ese aceite se mezcla con otro y es el que se va a
vender en las farmacias. Inicialmente van a ser preparaciones magistrales, o
sea que un médico determina que una persona tiene la necesidad de ser tratada
con cannabis medicinal, y dicho profesional es quien tiene que formular las
connotaciones específicas de los cannabinoides que la persona está buscando,
dependiendo de sus características físicas, de su enfermedad y de otros
aspectos que él determine. No se van a hacer preparaciones estandarizadas en el
mercado todavía. Eventualmente se crearán medicamentos basados en cannabis que
sigan la regularidad del que es común y corriente".
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